Crónicas de Syldavia (Zenda)
Cantonet: participación en exposiciones tintinescas (I)

Con motivo de los diferentes encuentros anuales que la asociación Tintincat llevaba a término por territorio catalán, mediante acuerdos con los distintos consistorios y ayuntamientos para llevar a cabo dichas jornadas, una de las actividades a realizar se formalizaba con la puesta en escena y exposición de distintas colecciones privadas que cedían algunos socios de dicha entidad.Así pues, fue en el segundo encuentro de Tintincat celebrado en la ciudad de Sabadell, donde la entidad bancaria que lleva el mismo nombre de dicha ciudad, Banco de Sabadell, ofreció el patrocinio de las jornadas con la donación a Tintincat de la cifra nada desdeñable de unos cuantos miles de euros, todo a cambio de que se llevara a término una exposición tintinesca en los escaparates que la entidad mencionada tenía en su sede central de Plaça Catalunya de la urbe vallesana.
En dichos escaparates —nueve en total—, y de la mano de la interiorista señorita Corominola, se pudo escenificar todo un mundo dispar de objetos alejados del mundo del papel. Todos ellos en 3D, evocando distintos escenarios transcurridos en los libros de Tintín. Temas como la fox-terrier llamada Milú, medios de transporte, atuendos de Tintín, etc., fueron reflejados y expuestos en dichos escaparates. El montaje de la misma fue llevado a cabo por Mª Carmen y la señorita Corominola. Mi asistencia tuvo que esperar al fin de semana posterior a su inauguración, por temas laborales.
«Dada la visualización y transcendencia internacional que tenía el programa televisivo comentado, nos hubiera puesto en el centro de la diana con la que practicar sus amenazas y visceralidades el departamento jurídico de Moulinsart»
Dicha exposición fue muy promocionada, hasta el punto de que un programa televisivo llamado España en directo se interesó para poder realizar un reportaje del mismo. No se llevó a cabo dada la poca luminosidad que ofrecía el pasillo donde se encontraban los escaparates, y también la lluvia casi torrencial que se perpetró el día de la conexión en la ciudad de Sabadell.
Pero, ¡cómo son las cosas! Nosotros en esos años no éramos conscientes de la importancia que tenían los derechos de autor, ni la existencia tan siquiera de herederos de los mismos que propiciaran su custodia, y por contra, en dicha exposición se mezclaban todo tipo de objetos, algunos bajo licencia de Moulinsart y otros más ilegales y piratas que el de la canción de Joaquín Sabina.
De tal manera que suerte tuvimos en que se alinearan los astros a nuestro favor. Dada la visualización y transcendencia internacional que tenía el programa televisivo comentado, nos hubiera puesto en el centro de la diana con la que practicar sus amenazas y visceralidades el departamento jurídico de Moulinsart. ¡Suerte tuvimos: nos podrían haber caído encima las siete plagas de Egipto!

Al cabo de unos días nos desplazamos a dicho espacio para ser entrevistados por el periodista local del Diari de Sabadell, Víctor Colomer, y de paso contemplar personalmente y por primera vez el resultado de dicha exposición, intuyendo el interés de los visitantes que se acercaban, muchos de ellos curioseando y embobados delante de unos elementos nada frecuentes en los escaparates de un banco. Mientras que dichos curiosos disfrutaban de lo que se mostraba más allá de los cristales, nosotros, conocedores del material expuesto, quedamos perplejos comprobando la imagen borrosa que se reflejaba en los cristales de dicha muestra a la altura no más de 50 centímetros. Dicha imagen opaca, grasienta, pegajosa, no era otra cosa que las huellas de dedos, manos, narices, mejillas, de una cantidad incontable de niños que quedaban extasiados en los vidrios de dichos escaparates. Tenemos que pensar que las actividades escolares de dichos niños fuera de su recinto son frecuentes, y con motivos culturales como el expuesto, no hay excusa para no marcar un día en el calendario y sacarlos a pasear al encuentro de dichas maravillas tintinescas.
«El encuentro tintinesco celebrado en Sabadell fue todo un éxito de participación y público, mediante gran cantidad de actividades lúdicas y una capacidad de difusión considerable»
La sensación del deber cumplido, ante dichos vidrios mugrientos, fue motivo nada desdeñable de felicidad y regocijo, ya que como integrantes de Tintincat, entendiendo que uno de los objetivos de dicha entidad es el de promover y divulgar entre los más infantes la lectura de esta obra gráfica, tenga por finalidad el que les sea de ayuda a transcurrir por un futuro inminente que se les presentará en un abrir y cerrar de ojos.
Eran buenos tiempos, y debo señalar que el encuentro tintinesco celebrado en Sabadell fue todo un éxito de participación y público, mediante gran cantidad de actividades lúdicas y una capacidad de difusión considerable, adquiriendo por parte de todos sus organizadores un alto compromiso social a desarrollar. Existe un núcleo de ciudadanos tintinescos muy potentes con personas culturalmente muy eficaces y reconocidas como son Antoni Dalmases, Rafel Sabater, Víctor Colomer, etc.
Por otro lado, en Sabadell, reconocimiento y respeto a dos equipos de fútbol-sala llamados Syldavia y Borduria, los cuales se baten deportivamente cada sábado por la mañana desde hace cincuenta años. Hoy en día, al margen de ser uno de los fundadores de dichas formaciones futboleras, Antoni Ramoneda, el cual sigue compitiendo, la mayor parte de jugadores son nietos de los que dieron luz a dicha contienda deportiva semanal. Todo un alarde de compromiso y fidelidad entre dos formaciones balompédicas que representan a dos países cuya rivalidad política y fronteriza es conocida y manifiesta por todos los aficionados de Tintín.

Si hubiera que poner algún punto de controversia serían los comentarios del antiguo presidente de Tintincat, quejándose de que la asociación en ningún momento tuvo la posibilidad de administrar las aportaciones económicas que los patrocinadores habían destinado para sufragar el gasto que suponían las distintas actividades realizadas al entorno de la “Trobada Tintinaira”, la cual se realizó en los jardines de la antigua Caixa de Sabadell.
«Nuestra aportación a tal encuentro tintinesco también contó con el montaje de un stand de compra-venta de producto, en el cual dimos rienda suelta a todo un conjunto de artículos coleccionables de Tintín para todos los gustos y bolsillos»
Hablando de Antoni Dalmases, no puedo dejar de mencionar una de las frases que en esos días de efervescencia tintiniana más me gustó: “No se puede imaginar el personal la emoción que a uno le embarga al encontrarte con las migajas de tus meriendas infantiles al abrir un libro de Tintín”. Personalmente me pareció una descripción del momento en sí magistral. Todo un homenaje a los bocadillos que nos preparaban las madres, en mi caso de pan con mantequilla y azúcar, en aquellas tardes plomizas de invierno.
Nuestra aportación a tal encuentro tintinesco también contó con el montaje de un stand de compra-venta de producto, en el cual dimos rienda suelta a todo un conjunto de artículos coleccionables de Tintín para todos los gustos y bolsillos. Como anécdota explicaré que nada más abrir el recinto donde estábamos situados los paradistas, se me presentó en el stand el periodista Jordi Tardà y al ver a la venta cinco latas de galletas Delacre vacías, pero hermosamente serigrafiadas con la temática del libro El Loto Azul, me preguntó:
—¿Cuánto valen?
—20 euros la unidad —respondí.
—Pónmelas todas, que me las llevo —me soltó.
—¡Ostras! Me dejas sin género —le contesté.
Y me dice:
—Perdona, ¿no te las pago?
Ante la contundente evidencia me tuve que callar, prepararle una bolsa con dichas cajas, cobrarle y agradecerle la compra efectuada.
ENCUENTRO TINTINESCO EN FIGUERES (2007) Y MATARÓ (2008)
Al año siguiente tuvo lugar el Encuentro en la ciudad de Figueres, auspiciado por el directivo Joan Manuel Soldevilla. En dicha celebración nuestra aportación fue escasa. Aprovechamos unas vestimentas tintinescas que habíamos usado y estrenado en la población francesa de Chabeuil para disfrazarnos y así ofrecer una presencia colorida a dicho evento, siendo Mª. Carmen la que se vistió de Castafiore con traje operístico, acompañada por su amiga Mercè con el atuendo de Irma. Y mi persona vestida de Chiquito, acompañado de mi amigo Jordi disfrazado de Ramón Zárate.
Pasado dicho encuentro y dicho año, nos adentramos en el 2008, con la opción de llevar el encuentro tintinero a la ciudad de Mataró. Dicha ciudad también se inmiscuyó firmemente con dicha celebración, y de la mano del socio organizador Joaquim Martorell se llevaron a cabo unas jornadas muy lucidas.
«Recuerdo que el primer día que se mantuvo abierta, después de la noche de inauguración, al final de la jornada y preguntados por la afluencia de público a los responsables del contador numérico, éste ofrecía la cifra nada desdeñable de 934 personas»
Por mediación de Caixa Laietana, mentor y promotor de dichas jornadas, se nos propuso de nuevo nuestra participación directa mediante la puesta en escena de una exposición de objetos tintinescos en una sala especializada para tal certamen, propiedad de la misma entidad bancaria. A cambio de llevar a cabo dicha exposición, la asociación una vez más ingresaría en sus arcas una cantidad considerable de dinero. Su inauguración contó con innumerables “tintinaires” asociados a Tintincat y con la presencia y parlamento del alcalde de Mataró.
Delante de nuestra decisión afirmativa de llevarla a cabo, otro socio coleccionista de Tintincat, con domicilio en una población próxima a Mataró, nos pidió poder exponer conjuntamente mediante la cesión de unos cuantos objetos de su propiedad, petición a la cual accedimos sin dudarlo dada nuestra nula intención de acaparar ni protagonismo ni exclusividad. Nada más lejos de nuestras pretensiones.
Lamentablemente, pasados unos años, y con motivo de habernos convertido en comerciantes de producto Tintín, nuestras relaciones se enfriaron, y finalmente su ausencia y distancia hacia nosotros como aficionado tintinero se materializó. Fue uno de tantos boicots sufridos a partir de inaugurar nuestra tienda tintinesca, lo cual, como veremos, molestó a más de uno.
«Siendo ciudad natal y morada de Jordi Tardà, siempre nos pareció y nos sigue pareciendo muy extraña su nula presencia en los actos tintinescos realizados en esta localidad»
Al igual que en Sabadell, la exposición de Mataró fue todo un éxito. Estaba ubicada en una sala cerrada al público, la cual se abría en horario de mañana y tarde mediante vigilancia privada, y se contabilizaba mediante un contador de asistencias la cantidad de personas que entraban en dicha sala. Recuerdo que el primer día que se mantuvo abierta, después de la noche de inauguración, al final de la jornada y preguntados por la afluencia de público a los responsables del contador numérico, éste ofrecía la cifra nada desdeñable de 934 personas en dicha sala. Las 19 h. fue el momento de más afluencia, con un total de 86 personas.
Toda esta cantidad de interesados en los eventos programados fue el resultado de una gran política municipal y consistorial de carácter divulgativo y de difusión, apareciendo dicho encuentro publicitado en gran número de prensa escrita y llegando a cubrir entrevistas radiofónicas en las cadenas autóctonas de la ciudad.
Siendo ciudad natal y morada de Jordi Tardà, siempre nos pareció y nos sigue pareciendo muy extraña su nula presencia en los actos tintinescos realizados en esta localidad.
Pasado el tiempo, una vez fallecido, y habiéndome relacionado profesionalmente con su esposa, Romy Masferrer, el amor que Jordi le tenía a la obra gráfica de Hergé era incondicional y palmario. Me explicaba su esposa que siendo niño, como alumno del Colegio Maristas Valldemía de Mataró, invitaba a sus amigos de clase a merendar a su casa mientras se deleitaban leyendo los libros de las aventuras de Tintín.

Sin embargo, durante las actividades llevadas a cabo por Tintincat en su ciudad, en ningún momento hizo acto de presencia, y según tengo entendido tampoco se le hizo ninguna propuesta por parte de la entidad organizadora. Es posible que su actitud, ciertamente altiva y arrogante con respecto a los demás asociados, hiciera conveniente su nula presencia, todo para no sufrir el acaparamiento y protagonismo excluyente con el que en más de una ocasión había tratado a más de un miembro de la entidad.
«Como puede apreciar el lector, en Cantonet siempre dispuestos a divertirnos y a hacer agradable cualquier certamen tintinesco que se acontezca»
La exposición permaneció abierta más de veinte días, y el encuentro tintinesco que se llevó a cabo se celebró el domingo 26 de octubre del 2008. En dicha jornada festiva, Mª Carmen, yo y mis amigos Jordi y Mercè, acompañados por Toni Argilés, nos volvimos a disfrazar para la ocasión de distintos personajes de la literatura tintinesca. Mª Carmen vestida de Pegui (esposa del general Alcázar) con puro habano en mano, Mercè de Nuchka (El lago de los tiburones), Toni de explorador Ridgewell (La oreja rota), Jordi de Rackham el Rojo y yo, habiéndome dejado crecer mi barba natural y escondiendo sus canas con tinte negro azabache, del caballero Francisco de Hadoque. Todo un toque de distinción en una celebración de lo más lucida y divertida que se llevó a cabo en la Plaza Santa Anna de Mataró.
Como puede apreciar el lector, en Cantonet siempre dispuestos a divertirnos y a hacer agradable cualquier certamen tintinesco que se acontezca.
He explicado mi versión acerca de las exposiciones de Sabadell y Mataró, dejando para la próxima entrega otras exposiciones tanto o más lucidas que las comentadas, ya que por suerte, andando nuestro camino… ¡siempre nos quedará Tintín!
Crónicas de Syldavia (Zenda)
Ocupando las celdas del panal hergeniano

Tal y como he narrado en los capítulos anteriores, la casa de Cantonet y la colección tintinesca que habitaba en ella han sido la punta de lanza de toda una gran cantidad de actividades lúdicas y profesionales alrededor del mundo hergeniano que hemos ido desarrollando a lo largo de mucho tiempo.No menos de 25 años en la actualidad puedo contemplar disfrutando de dicho ocio en común junto a Mª Carmen, en los cuales el departir y compartir con infinidad de personas y amigos ha supuesto un gran enriquecimiento personal en nuestras vidas.
En conversación mantenida en un almuerzo en Bruselas junto a nuestro estimado amigo Patrice Cardon, le pregunté:
—Al margen de haber leído las aventuras de Tintín en innumerables ocasiones y haber coleccionado todo tipo de objetos y elementos al entorno de la obra de Hergé, ¿qué te sigue atrayendo de este universo, después de tantos años?.
La respuesta fue concluyente:
—La gente. Las personas que se envuelven y desenvuelven en este ambiente. Su imaginación, su creatividad, sus ganas de ilusionarse, sus ganas de encontrarse frecuentemente para intercambiar sus experiencias tintinescas. Compartir, departir, enseñar, aprender y sobre todo el respeto a la diversidad que hay o se le supone entre todos los que disfrutamos de este mundo.
Evidentemente, este planteamiento es el que pretende disfrutar todo tintinólogo de bien, y aunque no siempre se alcanza, el enriquecimiento que se consigue la mayoría de las veces hace que el pertenecer a esta comunidad de entusiastas tintineros sea un buen motivo para desplazar las distintas diferencias, variedades y apetencias sociales.
«El enriquecimiento que se consigue la mayoría de las veces hace que el pertenecer a esta comunidad de entusiastas tintineros sea un buen motivo para desplazar las distintas diferencias»
Y qué decir, a título de cónsul de Syldavia en Barcelona y secretario del Cuerpo Consular de Syldavia en España, el tener el honor de haber podido presentar las credenciales al comité validador de dicho país imaginario para ser declarados cónsules de Syldavia a personas tan distinguidas y reconocidas como Antonio Resines y Arturo Pérez Reverte (mi primo) y que dichas acreditaciones sirvieran para que fueran nombrados como Ilustres Cónsules de Cantabria y Cartagena; vamos, por lo que a mí me concierne, ni en el mejor de mis sueños. Pero no solo el conseguir dicha validación sino el haber despertado en dichas personas la suficiente confianza y curiosidad como para ser invitado a sus respectivas casas, todo hablando ni más ni menos que de Tintín.
Figúrense los lectores las paradojas que te ofrece la vida, en la que a principios de nuestras andaduras tintinescas, como consecuencia de una invitación a Cantonet que le hicimos a uno de los mayores estudiosos de Hergé en Cataluña, accedió a que su presencia tuviera como condición el no hablar de Tintín durante su estancia. Figúrense el desencaje mental que me produjo tal petición. Sin embargo, y sin entrar más en detalle en lo expuesto, al cabo de veinte años me encuentro en la biblioteca de Arturo Pérez-Reverte, con 34.000 libros pidiendo a gritos el ser acogidos en nuestras manos para tener la opción de serles pasadas sus hojas, y el que tuvo dicho privilegio fue una primera edición de El cetro de Ottokar. Arturo y yo hojeando un libro de Tintín rodeados de un santuario literario de cualificada categoría y nivel, como también lo es sin duda la colección de libros hergenianos. Lo dicho, paradojas de la vida.
Pero dejando atrás momentos tan desconcertantes y épicos como el descrito, volviendo al enunciado de este artículo, fue el gran Joan Manuel Soldevilla, cónsul de Syldavia en Figueres, el que describió nuestros andares en este mundo de dibujos y viñetas, habiendo cubierto y ocupado casi todas las numerosas celdas de un panal hergeniano.
Y eso es así, ya que en estos bien buenos 25 años tintineando por el mundo hemos participado en un gran número de actividades y actuaciones, tanto asociativas como de carácter privado, las cuales con el permiso de los lectores y editores iré relatando en diferentes artículos.
La web coleccionista de Cantonet, tintinaire.com
En la asociación Tintincat, alrededor del año 2005, tuvieron la excelente ocurrencia de nombrar como “Tintinaire d’honor” al periodista y crítico musical Jordi Tardà. Se le conocía por su programa radiofónico musical en Catalunya Ràdio Tarda Tardà. Su lema como especialista musical era “paraula de Stones” en claro homenaje a uno de los grupos musicales más importantes del segundo decalustro del siglo pasado y de la actualidad, encabezados por el incombustible vocalista Mick Jagger.
Pero poco se conocía de la pasión y afición de Jordi por las aventuras de Tintín, llegando a ser uno de los coleccionistas más importantes de España del producto original de la obra gráfica de Hergé. Su persona y su actividad pública hacían muy interesante el reclutarlo como representante y divulgador del movimiento asociativo que incipientemente se había creado en Tintincat.
Así fue que ante una propuesta que le hicieron a Jordi para llevar a término una exposición dedicada a Tintín, la cual surgió desde la dirección del Centro Comercial Gran Vía II, ubicado en l’Hospitalet de Llobregat, él tuvo la deferencia de hacerla partícipe a Tintincat para llevarla a cabo conjuntamente.

La asociación en aquel momento no tenía medios propios para llevar a término dicha aportación, pero lo que sí que tenía eran socios como mi mujer, dispuestos a colaborar en dicho proyecto mediante la cesión de piezas y documentos propios.
Nos hicieron la propuesta de participar en dicha exposición junto a la petición de un inventario de nuestra colección, a lo cual nos sumergimos en dicha labor para poderlo presentar a la mayor brevedad.
La sorpresa fue mayúscula. No éramos conscientes ni de la gran cantidad de producto que llegábamos a atesorar ni tampoco de la variedad de colecciones reconocidas y catalogadas que teníamos abiertas.
Se presentó dicho inventario, quedando a la expectativa sobre la viabilidad de la exposición a llevar a cabo junto a Jordi Tardà y otros coleccionistas.
«La puesta en escena de las fotografías a plasmar en dicha web tenía que ser de un cierto nivel profesional. Imágenes bien tratadas, enmarcadas, definidas con nitidez, iluminadas, etc., todas ellas acompañadas con los textos apropiados»
Como no podía ser de otra forma, la dirección del espacio comercial Gran Vía II contactó con los poseedores de los derechos de autor de Tintín, explicando sus intenciones expositoras, y recibieron como respuesta una rotunda negativa a ser realizada, bajo la amenaza de ser demandados judicialmente si les llegaba información de la realización de la misma. A tal efecto la dirección del centro comercial decidió dar por concluido el proyecto tintinesco en ciernes, y a otra cosa, mariposa.
Como bien expliqué en su momento, Moulinsart y su departamento jurídico, tal como me dijo Gay Mercader, promotor musical, padrino de bodas y amigo de Jordi Tardà, “esta gente pecan de exceso de celo”. Pasado el tiempo, y un día, entrados en conversación jocosa con Tardà, nos explicó que manteniendo un día charla coloquial con Nick Rodwell, esposo de Fanny Remi (viuda de Hergé) sobre el coleccionismo y Tintín, le preguntó:
—Usted, al margen de atesorar y custodiar la obra de Hergé ¿tiene otras aficiones como coleccionista?.
Nick le contestó taxativamente:
—Sí, sí. ¡Sin duda! Colecciono enemigos.
¡Nada más, señoría!
Volviendo al tema de la exposición, y teniendo enfrente el gran trabajo ejecutado de inventariado de la colección de Cantonet, el bueno de Xavier Arnau, vocal y fundador de Tintincat, especialista en programaciones informáticas, nos propuso una genial idea. Y es que como no hay mal que por bien no venga, su propuesta era la de recoger el inventario efectuado y trasladarlo a una página web de nueva creación, llamada tintinaire.com. Eso daría pie a que todo el mundo tintinesco tuviera la opción de conocer una faceta con poca dedicación en nuestro país, dada su particularidad, y también, cabe decirlo, su enorme poder adquisitivo en según qué casos y qué bolsillos.
El envite no era baladí. La puesta en escena de las fotografías a plasmar en dicha web tenía que ser de un cierto nivel profesional. Imágenes bien tratadas, enmarcadas, definidas con nitidez, iluminadas, etc., todas ellas acompañadas con los textos apropiados de los pies de fotos e insertadas en distintas pestañas categóricas que pudieran albergar al gran número de productos aparecidos en el listado confeccionado con anterioridad.
Dicho proyecto fue muy bien acogido por todos los amantes de Tintín, fueren coleccionistas del material o no. Dicha web estuvo abierta a todos los públicos por espacio de doce años consecutivos. Era una web con una frecuencia mutante considerable y siempre en aumento mediante la ampliación de nuevos objetos coleccionables. Dichas nuevas aportaciones de elementos provocaban un aumento reiterado de contratación memorística de la web, con el consiguiente coste económico a desembolsar.
Finalmente, tal como he dicho, después de unos fantásticos doce años con la web en funcionamiento, dimos por amortizada esa faceta tintinesca, todo pensando que alguno de los coleccionistas conocidos y reconocidos en este mundillo nos cogiera el testigo de relevo y pudieran llevar a cabo sus propias webs de coleccionismo.
«Algunos incluso daban a entender que en el caso de que sus parejas se enteraran del dispendio invertido en Tintín se pondría en riesgo su relación afectiva»
Hasta la fecha, este testigo no ha sido recogido, y en más de un caso me han justificado dicha ausencia de webs similares por el alto riesgo que corren los propietarios coleccionistas enseñándolas en público, rompiendo el trato intimista y de confidencialidad que se requiere para ser coleccionista de un nivel elevado como era el nuestro. Algunos incluso dando a entender que en el caso de que sus parejas se enteraran del dispendio invertido en Tintín se pondría en riesgo su relación afectiva.
Dadas las circunstancias y los motivos expuestos, según nuestra humilde opinión no hemos conocido ninguna página tan amplia en producto original y derivado como la web de tintinaire.com.
Pero que nadie se alarme. Esta ha sido solo una de las celdas del panal hergeniano o de la “auca tintinesca” (aleluya) vislumbrado por el bueno de Joan Manuel. No hará mucho, acerca de nuestra actividad tintiniana, me dijo: “Enrique, ¿todavía más ?” ¡Pues sí! Espérense, porque todavía hay más, ya que por suerte… siempre nos quedará Tintín.
Enric Reverté Llorca
Publicado: 27 de Agosto de 2025 en ZENDA
